EL CONTRATO QUE LLEGÓ TARDE (O la formalidad documental como superstición administrativa)
I. El contrato como fetiche probatorio Diría un racionalista clásico como Spinoza que la verdad no depende del momento en que se la documente, sino de la coherencia con que se la sostenga. Y aunque parezcan lejanas, tales reflexiones se relacionan directamente con la práctica fiscalizadora contemporánea, en la que el contrato —no el acuerdo Leer más …
